1. Olvidar lavarte las manos antes de ponértelos:
Si estás en casa, es muy poco probable que te contagies tú, pero podrías llevar el virus contigo. O bien, ponértelos en tu lugar de trabajo después de tocar todas las cosas que tienes en tu escritorio.
Siempre que vayas a ponerte guantes, y puedas, deberías lavarte las manos o utilizar gel desinfectante
2. No saber qué tipo de guantes utilizar
Los guantes desechables pueden ser estériles o no. Y, la mayoría de las veces, estos últimos son los que utilizarías a diario.
«La mayoría de las personas no necesitan guantes estériles. Los guantes estériles se envolverán individualmente», apunta MyHealth.Alberta.ca, una web especializada en información de salud del Gobierno de Alberta (Canadá).
Sin embargo, hay ocasiones como el trato con personas con heridas o posibles contagiadas, o trabajos especiales para los que, según los CDC, se aplicaría otra serie de normas.
Asimismo, ante una posible reacción alérgica, recuerda que estos pueden estar hechos con látex o vinilo.

3. No elegir bien el tamaño de los guantes
Ya podrás imaginarte qué pasaría si comprases unos guantes que te quedasen pequeños o, quizás, ya te ha pasado. No sólo te apretarán y serán incómodos, sino que pueden romperse y tú volver a estar en contacto con las superficies que intentas evitar.
Además, si son grandes, pueden resbalarse o dificultar el agarre de algunas cosas —como suele suceder con los guantes que dan en un supermercado—.
Según señala Suzanne Willard, enfermera clínica y decana asociada de Salud Global en la Escuela de Enfermería de Rutgers a Mic, esto aumenta el riesgo de infección en las actividades diarias.
«Los que están demasiado sueltos se deslizarán, lo que también puede hacerte vulnerable», sostiene.
4. No cambiarte los guantes todas las veces que sea necesario
«Los guantes sólo sirven realmente si puedes cambiártelos cada vez que haces algo«, recalca Maite Navarro, matrona que ha estado al frente durante la pandemia en hospitales como el Hospital de Guadalajara, en una entrevista con Buisness Insider España.
Piensa que ellos son como tus manos. Todo de lo que te proteges en el contacto directo lo recoges con los guantes.
En consecuencia, si de casa al supermercado tienes que ir en transporte público, cuando llegues no cojas la fruta con esos mismos guantes o estarás exponiéndola a la infección —a cualquier pieza y a ti— de la misma manera.
5. Tocar cosas o tu cara con guantes infectados
Como en el caso de la fruta, debes saber que los guantes por el simple hecho de llevarlos no te protegen de contagiarte de cualquier enfermedad, no sólo el coronavirus.
«El uso de guantes, por ejemplo, cuando se utiliza un carrito de compras o un cajero automático, no necesariamente te protegerá de contraer COVID-19 y puede provocar la propagación de gérmenes», señalaron.
6. O no utilizarlos cuando son realmente necesarios
De hecho, respecto al punto anterior, si eres de los que siempre va a hacer la compra con guantes, has de saber que desde los CDC dicen que no son necesarios —pero no están contraindicados—. Sobre todo, por los errores que se puedan cometer con ellos, tal como se han ido enumerando hasta ahora.
Eso sí, cuando estés cuidando de una persona enferma, con heridas o limpiando, están recomendados por el mismo organismo.
«Use guantes desechables cuando limpie y desinfecte el área alrededor de la persona enferma u otras superficies que puedan tocarse con frecuencia en el hogar», señalan.
7. Tocar el exterior de los guantes al quitártelos
Debes tener cuidado, tanto al ponértelo como si vas a colocarte bien el guante una vez puesto, a tocar su parte exterior.
Si te los acabas de poner, no tiene por qué pasar nada, pero si llevas un rato con ellos puestos y has estado expuesto a la infección, esta superficie podría estar contaminada.
«Agarra el puño del guante y tira hacia abajo haciendo que el guante salga de tu mano al revés», explica Myhealth.Alberta.
8. No lavarte las manos inmediatamente después de quitártelos
Por el mismo motivo por el que podrías infectarte al quitarte los guantes y tocar, incluso sin querer, su exterior, deberías lavarte las manos inmediatamente.
9. Y, si llevas mascarilla, quitártela con los guantes puestos
En el punto anterior, se ha mencionado el riesgo asociado a llevarse las manos a la cara con los guantes puestos. A eso súmale retirar la mascarilla y que tu boca o nariz queden descubiertas en contacto con el exterior de los guantes que podrían contener el virus.
10. Así como intentar desinfectarlos para su reutilización
«En algunos casos, el desinfectante para manos puede reducir su efectividad«, recoge en un hilo sobre su uso la profesora asociada de Ciencias Climáticas de la Universidad de Maine (EEUU).
Además, si los guantes son «desechables», esto implica que están hechos para ser usados y tirados en un corto periodo de tiempo. Si los reutilizas, podrían romperse y te quedarías expuesto de nuevo.
11. Confiar en que los demás los están usando correctamente
El objetivo es tomar las mejores decisiones aunque siempre existan riesgos. No debes pensar que todo el mundo puede contagiarte, pero tampoco dejar de ser precavido.
12. O creer que son suficientes para reemplazar otros métodos de protección como las mascarillas o las pantallas
Como has podido comprobar, los guantes no son necesarios para la mayoría de las actividades que realizas a diario. Pero otros métodos de protección contra el coronavirus sí, como las mascarillas.
13. No desecharlos correctamente
Además de no tocar al resto con los guantes que podrían haber estado en contacto con superficies contaminadas, lo más importante para proteger a los que te rodean es que los deseches correctamente.
No los tires en la acera o la calle, no sólo por las posibilidades de contagiar a los demás, sino también por el cuidado del medio ambiente. Según los expertos de la OMS y ONU, la mayoría de las pandemias son el resultado de la destrucción de la naturaleza.













