
Este es uno de esos problemas del primer mundo que quisiéramos tener en los países de América Latina: «no sé qué hacer con tanto dinero».
Aunque es una caricatura, lo cierto es que el sistema de pensiones de Islandia, que ha sido catalogado como uno de los más exitosos del mundo, tiene una cantidad tan gigantesca de recursos que ahora hay un debate en el país sobre cuál es la mejor manera de invertir esos fondos.
Con activos que llegan a casi el doble del tamaño de la economía de la isla del Atlántico Norte, el gobierno liderado por la ambientalista y ecologista, Katrín Jakobsdóttir, está analizando la idea de permitir que las empresas que administran los fondos de los islandeses puedan hacer más inversiones en el extranjero.
Actualmente, las reglas limitan esas inversiones de los fondos en el exterior a un 50%.
«El sistema se ha vuelto demasiado grande», declaró en diciembre el ministro de Finanzas, Bjarni Benediktsson, en una entrevista con la prensa local.
«No hace falta decir que no podemos limitar todas las oportunidades de inversión al mercado nacional», apuntó.
«Las consecuencias de su propio éxito»
Con una cantidad de recursos cercana al 200% del Producto Interno Bruto (PIB), unos US$50.000 millones, «el sistema se enfrenta ahora a las consecuencias de su propio éxito», dice en diálogo con BBC Mundo Hans van Meerten, profesor de Derecho Europeo de Pensiones de la Universidad de Utrecht, Países Bajos.
Islandia tiene un sistema de participación obligatoria en un fondo de pensiones, explica el investigador, como en muchas economías de Europa.
Pero a diferencia de los Países Bajos, por ejemplo, Islandia tiene mucha más libertad para elegir un fondo de pensiones.
Otra diferencia es que la participación también es obligatoria para los trabajadores autónomos, señala van Meerten, mientras que en la mayoría de los países de Europa no lo es.
Ese tipo de características lo distinguen del resto.

Islandia se convirtió en octubre en «el mejor sistema de pensiones del mundo», según el Índice Global de Pensiones elaborado por Mercer-CFA Institute, una reconocida medición que cada año compara los sistemas de jubilación en 43 países, que representan a cerca del 65% de la población mundial.
Este ranking asigna distintos valores de puntuación que están separados en tres grandes categorías: suficiencia del sistema (cuyo peso es de un 40% en la evaluación), sostenibilidad (35%) y marco regulatorio (25%).
En 2021 Islandia consiguió el puntaje más alto con 84,2 puntos, al mostrar fortalezas como una pensión pública «relativamente generosa», un sistema privado de pensiones bien regulado y administrado, y altas contribuciones.
Países Bajos y Dinamarca ocuparon el segundo y tercer lugar en la lista.
Islandia está «muy bien preparado para la bomba de tiempo que vemos en todas partes: el envejecimiento», dice van Meerten.
«Tiene una combinación única de pensiones privadas y estatales que previene en gran medida la pobreza en la vejez de trabajadores y no trabajadores».
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Fuente: BBC mundo








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